jueves, 3 de diciembre de 2009

Al despertar...

Hoy me desperté de madrugada. Un ligero hilo de luz se filtraba por la ventana, tu estabas a mi lado, durmiendo tranquilo y con una leve sonrisa en los labios. Estabas tumbado de lado, mirando hacia mi y tu brazo descansaba sobre mi cintura. La rítmica respiración de tu pecho, el dulce olor de tu aliento y tu cálido brazo sobre mí, hicieron que  sintiera un inmenso bienestar. Pasé mis dedos sobre tu pelo negro y estirando levemente la cabeza besé tus labios.  Inmediatamente me volví a quedar dormida.

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