jueves, 10 de diciembre de 2009

Codornices en pétalos de rosas

12 rosas de preferencia rojas12 castañas
dos cucharadas de mantequilla
dos cucharadas de fécula de maíz
dos gotas de esencia de rosa
dos cucharadas de anís
dos cucharadas de miel
dos ajos
6 codornices
1 pithaya

"Se desprenden con mucho cuidado los pétalos de las rosas, procurando no pincharse los dedos, pues aparte de que es muy doloroso,  los pétalos pueden quedar impregnados de sangre y esto, aparte de alterar el sabor del platillo, puede provocar reacciones químicas, por demás peligrosas."

Así empieza uno de los capítulos del primer libro de Laura Esquivel que ha dejado una profunda huella en mí. Como Agua para chocolate es un libro curioso, una historia sorprendente y a su manera romántica, aunque también es una historia de frustraciones y sentimientos reprimidos.

La historia se desarrolla en un pueblo fronterizo mexicano en la época de la Revolución Mexicana. En el rancho de Mamá Elena se vivía con unas normas muy estrictas. Una de ellas, y que se había mantenido durante generaciones, era que la hija menor debía quedarse con su madre para atenderla y cuidarla hasta el día de su muerte, lo que suponía renunciar a formar una familia propia y demás.

Tita no había pensado en ello hasta que apareció Pedro y se enamoraron. A pesar de la firme oposición de Mamá Elena, Pedro fue a pedir la mano de Tita, ésta por supuesto se negó pero le ofreció una alternativa, casarse con Rosaura su otra hija, plenamente disponible y preparada para el matrimonio. Pedro acepta pensando que así estaría cerca de su verdadera amada, pero sabiendo que estarían condenados a vivir ocultando sus sentimientos.

Esta es la extraña historia del amor imposible entre Tita y Pedro, con la gastronomía como nexo de unión y repleto de aromas y sabores procedentes de los deliciosos platillos elaborados por Tita a través de los cuales logrará hacer sentir todo tipo de emociones y sensaciones a aquellos que los prueban, como ocurre en este capítulo cuando con las rosas impregnadas de su sangre al pincharse un dedo, desata las pasiones irrefrenables de los comensales.

Creo que éste es uno de esos libros imprescindibles que todo el mundo debería leer. Para mi sorpresa la película me gustó tanto como el libro, aunque Pedro es un poco ñoño.

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