miércoles, 16 de diciembre de 2009

Una cierta infidelidad

Una cierta infidelidad

Un chico me dijo en una ocasión que un hombre y una mujer no pueden ser sólo amigos, al final siempre se lía la cosa, y por las experiencias que conozco siempre es así.

¿Ha cambiado el concepto de amor? ¿y el concepto de fidelidad? Se puede amar de mil maneras y se puede ser infiel de mil y una. Desde hace años con las nuevas tecnologías, entiéndase Internet, hay una nueva manera de ser infiel sin serlo del todo, me explico. A través de las redes sociales se conoce gente, mucha gente, con o sin intención de ligar, aunque siempre se acaba tonteando con alguien. Tal vez nunca se quede físicamente con esa persona pero se mantiene contacto habitual con ella, ya sea por Internet, sms, o por teléfono, y se establece una relación, una complicidad y unos sentimientos ¿no es eso acaso una manera de serle infiel a tu pareja? A mí si me lo parece, y no me gusta que tenga a una persona/s especial con la que hablar, reírse, contarle confidencias e inquietudes… Por mucho que confíe en él a mi no me parece bien que a otra mujer le diga cosas cariñosas o que a él le llamen cielito o cariño, y que siempre se esté pendiente de si llama, si no llama, si se conecta al Messenger, etc. y de ahí, a quedar en persona, no hay nada. La tentación siempre estará presente.

A mi particularmente, esas “relaciones” me hacen daño, me siento traicionada y engañada y aunque me parece muy bien que alguien sin ningún compromiso lo haga, todos lo hemos hecho, creo que cuando tienes pareja debes de tenerle un poco de respeto. Es algo primordial. Se debería “practicar” un poquito más la empatía, ponerse en el lugar de la otra persona y sentir lo que puede estar sintiendo, seguro que se verían las cosas desde otra perspectiva y probablemente no les gustaría la situación si les pasara a ellos.

Estas relaciones han acabado con muchas parejas o por lo menos las han dejado tocadas, porque se empieza tonteando y se acaba enganchado de alguien y después de una viene otra, y otra y aunque te juren y perjuren que no lo hacen más, te engañan y vuelven a lo mismo, y más mentiras, y se cogen un móvil (que dejan en el trabajo) con otra línea para que no les veas ni la agenda ni para que halla llamadas “inoportunas”, y todo esto acaba minando la paciencia y la autoestima de quien lo padece. Y todos tenemos un límite.

¿Pero qué nos lleva a sentir esa necesidad de tener otras relaciones paralelas? No somos felices con lo que tenemos o es el instinto animal el que nos lleva a estar rodeado de hembras (o machos)? En fín este ya es otro tema que tal vez retome en otra ocasión…






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