lunes, 31 de mayo de 2010

Bosques milenarios en las playas de Galicia

Galicia esconde un tupido bosque debajo de sus playas. Desde el norte hasta el sur, los árboles se ocultan bajo la arena. Son restos fósiles de hace entre 4.000 y 6.000 años que, de vez en cuando, las obras o el efecto de arrastre de las mareas vivas sacan a la luz durante unos días. Es lo que ha ocurrido a lo largo de los últimos años en Ponzos (Ferrol), Seselle (Ares), Riazor (A Coruña), A Hermida (Corme) o Corrubedo (Ribeira). Los árboles petrificados bajo el mar son testigos geológicos, pero también son indicativos de lo que se puede esperar de cara a un futuro en el que el continuo incremento del nivel del mar supone una amenaza para aquellas construcciones que se han hecho o podrían hacerse a lo largo de la costa. El mar vuelve a reclamar su espacio.
El nivel del mar lleva subiendo de manera generalizada en toda la costa gallega desde hace 15.000 años años -en esa fecha estaba quince metros por debajo del límite actual- cuando los últimos hielos glaciares de las montañas gallegas acabaron de fundirse.

Pero este incremento no ha sido uniforme, ya que se han registrado períodos más acelerados de subida y otros más lentos. Ahora crece a un ritmo de tres milímetros al año. En los últimos dos millones y medio de años ha subido y bajado en catorce ocasiones. En esta nueva fase de subida, Galicia aún no ha llegado a su tope, que se encuentra aún a sesenta metros por encima del nivel actual. En el extremo contrario, su cuota más baja se ha situado en 120 metros por debajo.

Pero su avance es inexorable y, aunque lento, los cordones dunares de las playas serán empujados hacia el interior, mientras el mar gana su espacio. Aún así se siguen gastando millones de euros en paseos marítimos a la orilla del mar que acabarán destruyéndose.

Fuente: La voz de Galicia

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