miércoles, 26 de mayo de 2010

Que verde era mi valle y un burro se lo comió

Hace unos, mientras tomaba mi café con zumo y tostadas, casi se me corta la digestión al leer en el diario digital una noticia que a mí y a todos los que tengan un poco de respeto por la cultura de nuestros antepasados les parecerá vergonzoso e intolerable.

El caso es que algún "genio" del Concello de Oia, Pontevedra, se debió de pensar que de todas las cosas posibles que se pueden utilizar como soporte para la marquesina de la parada de un autobús escolar, lo más adecuado, sería una losa de piedra de un conjunto funerario de más de 5.000 años de antigüedad.

Así que ni cortos ni perezosos quitaron la losa de su emplazamiento original y se la llevaron para ofrecer un “mejor servicio a la comunidad”. Y buen servicio debe de hacerles, ya que esto ocurrió hace 30 años y ahí sigue aguantando temporales, inclemencias y sabe dios qué.

La losa en cuestión, que aun conserva grabados en forma de cazoletas, forma parte del conjunto de cuatro mámoas del campo de a Groba, ubicado a 400 m de altura y que constituye un caso singular de arquitectura prehistórica monumental integrada en el paisaje natural.

La preservación, y no la destrucción, de nuestro patrimonio cultural, debería de ser  uno de los temas importantes a tener en cuenta por las instituciones, ya que estos bienes lo podemos considerar como la herencia cultural que nos han legado nuestros ancestros y todos tenemos el derecho y el deber de conservar y disfrutar.

Este es sólo uno de los muchos atentados contra el patrimonio histórico  que, lamentablemente como en este caso, quedan impunes. También es cierto que no se puede meter a todo el mundo en el mismo saco, ya que hay ayuntamientos que están haciendo un gran esfuerzo en la consevarción de sus  bienes  y en la concienciación a la ciudadanía de la importancia de conservarlos.



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