martes, 24 de agosto de 2010

Por la Toscana

Esta es la foto de mi nuevo coche, que digo coche, mi Astor Martin, toda una joya, un auténtico deportivo de lujo que te seduce con cada una de sus curvas, con su elegancia y con su potencia… simplemente magnífico. Es sólo un sueño, si, pero ya me imagino conduciendo bajo el sol de la Toscana, por esas carreteras rurales antiguas y estrechas, llenas de encanto y sinuosas curvas. Lucca, Pisa, Volterra, Arezzo, San Gimignano, Siena y un montón de hermosos pueblecitos donde parece que el tiempo se haya detenido.
A la encantadora Pisa os recomiendo ir al atardecer, hay menos gente y la luz es magnífica. El Baptisterio, la Catedral y la Torre son más bonitos, si cabe, coloreados con la cálida la luz del atardecer .
Si os gusta el vino, estáis en el lugar adecuado. Podéis elegir entre las dos rutas vinícolas más importantes. La primera es la ruta del Chianti y la otra la de Brunello. Probar los vinos acompañados de tapas típicas regionales como el Crostini (riquísimas tostadas con diferentes ingredientes y su delicioso aceite de oliva) y el queso Pecorino.

Para pasar una noche digna de este viaje os recomiendo El Castelletto di Montebenichi, a medio camino entre Arezzo y Siena. Se encuentra situado sobre la cresta de una colina en el extremo suroriental de las colinas del Chianti, en la Valdambra. La pequeña aldea donde se encuentra el castillo se llama Montebenichi. El castillo es espectacular repleto de obras de arte y piezas arqueológicas, además de todas las comodidades del mundo, claro.

Otro lugar donde parar es la evocadora Siena, su catedral es una obra maestra del gótico italiano. Cerca de ésta se encuentra su centro neurálgico, la Piazza del Campo, famosa en el mundo entero por la fiesta medieval del Palio con su últimamente polémica carrera de caballos.
No muy lejos, unos 40 km, está San Gimingnano. Posiblemente el pueblecito más curioso de toda la Toscana. Aquí no esperéis ver edificaciones espectaculares como puede haber en Siena o Florencia, como ellos mismos dicen, son  un pueblo "sencillo", todo lo sencillo que puede ser un pueblo en el que  paseando por sus estrechas calles te transporta al Medievo, aquí realmente sientes que no ha pasado el tiempo. Sin embargo, lo que hace especial a San Gimignano son sus torres que se ven desde kilómetros de distancia. Nuevamente al atardecer, desde la carretera y a cierta distancia, verás una imagen inolvidable. Es el cerro sobre el que se sitúa el pueblo, con sus 14 torres medievales recortándose sobre un cielo anaranjado y rodeado de colinas sembradas de olivos y viñas, donde los colores verde y ocre se fusionan creando un paisaje fascinante.

Por último, si quieres empaparte en arte tienes que ir a Florencia, el lugar al que siempre querrás volver. Pasear por sus callejuelas, contemplar el Arno desde el Ponte Vechio, sentarte a los pies del “otro” David, subir al Campanille y contemplar la inmensidad que nos rodea y coger casi casi con la punta de los dedos la cúpula del Duomo, o pasear por los jardines de Boboli y luego recorrer los interminable pasillos de la Galeria de los Uffizi mientras los bustos de los antiguos romanos nos contemplan, y como no, visitar a David, El David y maravillarnos con su perfección. Todo eso y mucho más es Florencia, como diría una amiga mía “es diviiiina”.

En fin, mi Aston y yo volvemos a casa, han sido unas vacaciones fantásticas…




2 comentarios:

  1. Mmmm,Aston Martin... Toscana...Vino...Me gusta,bonito viaje y ademas en un magnifico Aston,imagino ese viaje,abriendo la ventanilla y sacando un poco la mano para sentir el viento de la Toscana...

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