lunes, 25 de octubre de 2010

Amapolas


Vendo todas las penas que arrastra mi corazón,
vendo todas las amarguras clavadas en mi alma,
vendo todas las decepciones que guardo en algún rincón,
vendo todos esos reproches que he arrancado de cuajo,
vendo ese campo de amapolas marchitas en que se había convertido mi vida,
vendo la casa sin tejado por la que se escapaba mi aliento,
vendo todos los esos días naufragados en las negras aguas del olvido,
vendo todo eso que no se ve y de lo que no se habla,
vendo todos esos días sin perdón.

Ya no soy quien celebra el éxito de sus decepciones y fracasos,
ya no soy quien se regocija de sus desgracias,
ya no soy quien vive abrazada a la tristeza ni quien soporta el peso del universo.

9, 8, 7... Empieza la cuenta atrás.
6, 5, 4... El campo de amapolas está floreciendo.
3, 2, 1... Comienza mi la libertad.

6 comentarios:

  1. Que curioso...

    A muchos también nos gustaría vender todo aquello que nos impide ser libres incluso de nosotros mismos pero, ¿sería una oferta justa?.

    Me ha gustado mucho la parte del "Ya no soy..." y por supuesto, la cuenta atrás.

    Un abrazo.

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  2. Bueno es ser libre. No sólo en lo bueno, pero en lo malo. La libertad ha de ser el estandarte, por eso no lme limito a sacar mi parte blanca.La negra tiene gran encanto. A algunas chicas les gusta.

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  3. kaas, tienes razón en que no es una oferta justa, pero conozco gente que le gusta vivir amargada y enfadada y disfruta contando sus penas y seguro que esas personas estarían encantada de comprar las mías.
    además esto de echar todo fuera es un ejercicio muy sano.
    un beso y gracias por seguir ahí.

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  4. Angel, la libertad es lo más importante siempre que se respete a los demás, saca tu parte negra cuando sea necesario, por ejemplo para cautivar a las chicas, no se que teneis los chicos "malos" que nos volveis locas...jajaja.

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  5. RUEGO


    Señor
    es verdad lo que dicen
    he enloquecido como un confuso mar
    de gatos multicolores.

    Y es ella el origen de mi locura
    su negación a todo
    su costumbre de cerrar los brazos
    antes del abrazo
    sus sentencias
    sus coqueteos de estrella fugaz
    el cerrojo que pone a su pecho.

    Toda ella me tiene perdido
    porque ella es todo
    y yo un débil poema.

    Señor
    el amor cayó de tu mesa de trabajo
    estando aún inconcluso
    por eso es un fulgor indomable
    que me llena de espejismos como a un náufrago.

    Dime,
    qué harás para salvarme?



    anuar.

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  6. Gracias por tu poema, como siempre... preciso

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