viernes, 15 de octubre de 2010

Una serie de catastróficas desdichas

Por fín se ha resuelto el misterio. Ya sabemos el lugar exacto donde fue asesinado de 23 puñaladas Julio César.
Después de una serie de malos presagios y advertencias desatendidas, moría el 15 de marzo del año 44 antes de Cristo en Roma mientras acudía a  una reunión del Senado.

Antecedentes: La noche anterior, César cena en casa de amigos. Durante la sobremesa, alguien plantea la pregunta de cuál sería la mejor manera de morir. César contesta que aspira a “un final súbito e inesperado”. La mañana del día 15, su mujer, Calpurnia, tiene un despertar intranquilo tras sufrir pesadillas: ha soñado que se desplomaba el frontón de la casa y se ha visto a sí misma sosteniendo el cuerpo inerte de César.

Pero la frase posiblemente más célebre fue la del adivino que le advirtió: “cuídate de los idus de marzo”. Llegado el día Julio Cesar llamó al adivino y le dijo: “Los Idus de marzo ya han llegado” y éste le respondío “Si, pero no han terminado”.

En el trayecto, el profesor de griego Artemidoro, que conocía el complot, le entrega un manuscrito donde se le anuncia la inminente tragedia, pero, por decisión o falta de oportunidad, a César no le da tiempo de leerlo. Cuando llega a uno de los templos que forman parte del complejo teatral de Pompeyo, a las puertas del Senado, un ciudadano romano se le interpone en el camino suplicándole que solucione un asunto familiar. Al mismo tiempo, uno de los miembros del complot le tira la túnica dejándole la nuca al descubierto. Es la señal: los asesinos le acorralan, y 23 puñaladas le atraviesan el cuerpo. Cuando César ve que su hijo adoptivo Bruto forma parte de la conjura, clama la célebre frase: “Tú también, Bruto, hijo mío”, y entonces deja de defenderse. Cae muerto a los pies de la estatua de Pompeyo, su viejo enemigo.

Tras el asesinato, en la ciudad estallan el caos y la anarquía. Ninguno de sus asesinos sobrevivirá más de tres años y ninguno fallecerá por causas naturales.

Situación: Tras dejar Piazza Venezia en dirección oeste, encontrará un área arqueológica rectangular denominada “area sacra” situada en Largo di Torre Argentina y formada por restos de cuatro templos, visibles con sus respectivas columnas.

Aquí salieron a la luz los restos del antiguo teatro de Pompeyo, sede de la Curia romana, donde tuvo lugar el asesinato de César. Los templos de este lugar se remontan a varias épocas: el más antiguo es de finales del siglo III antes de Cristo. Tras las últimas investigaciones, ahora es posible visitar los cimientos que están en la base del complejo.


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