miércoles, 27 de junio de 2012

El mosaico de Alejandro





mosaico-de-alejandro-magnoA orillas del Orontes, en el límite entre las actuales repúblicas de Turquía y Siria, Alejandro derrotó al ejército persa y puso en fuga al rey aqueménida. La victoria otorgó paso franco a los griegos hacia la conquista de Asia y marco el final de los reyes persas.

El mosaico, inspirado en una pintura de edad helenística atribuida al artista Filoxeno que debió de circular en el mundo griego y más tarde romano en numerosas copias, representan con gran expresividad todo el ímpetu del joven comandante de Pella y el pavor del Gran Rey, cuyo gesto descompuesto por la pérdida de uno de sus guardias hace presagiar la inminente tragedia de su reino. La escena está completamente dominada por los ejércitos en combate, con un árbol desnudo con las ramas rotas como único telón de fondo de la acción principal. La escena representa con gran sentido de movimiento, de calibrada fuerza y energía el avance del macedonio en torno al aqueménida, por el contrario, reina el caos: su carro huye despavorido mientras el ejército persa cae bajo los golpes que asesta la falange macedonia vencedora. A los pies de la escena, entre las patas de los corceles macedonios y los cuerpos de los persas que se desploman en el suelo, un conjunto de objetos sin dueño nos evoca la violencia del encuentro. El mosaico hallado en la Casa del Fauno nos ofrece una vigorosa instantánea de un momento que marcó de forma irremediable la historia de griegos y pesas y, con ellos, de Asia y de toda la civilización occidental.

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