-anda ¿y eso?
- pues no se si es una excusa o un síntoma, pero el caso es que llevo un mes coqueteando con mi compañero de trabajo.
- bueno, eso no es nada nuevo, tu siempre coqueteas.
- ¿como? ¿eso crees?
- si, desde el colegio
- y como es que nunca me lo habías dicho?
- es parte de tu personalidad ,y de tu encanto. Pero sigamos con lo del coqueteo, ¿no pensarás dejar a Miguel, verdad?
- no, claro que no tengo pensado dejarle, le quiero muchísimo, pero no se, será la rutina, después de tantos años juntos nos falta un poco de... ¿qué? ¿emoción? ¿pasión? ¿coqueteo? a todos nos gusta sentirnos deseados, que alguien se fije en nosotros y tontear como adolescentes. A mi me hace sentir bien, me sube la adrenalina.
- si, si tienes razón, pero y si el quiere algo más... o tu?, que va a pasar entonces?
- no lo se. Tengo dos opciones, o bien dejarme llevar e intentar que el secreto se venga conmigo a la tumba o seguir flirteando hasta que nos cansemos. Estos enamoramientos no suelen durar mucho.
- Mira, raras veces los secretos llegan a la tumba, piensa bien lo que vas a hacer. Yo creo que si sientes esto ahora es porque algo va mal en tu relación. Tendrías que empezar por ahí. Háblalo con Miguel, dile que te aburres, que quieres algo más y si la cosa sigue sin funcionar lo mejor es que lo dejéis.
- No creo que haya que ser tan radical, no hago mal a nadie coqueteando. No deja de ser un simple flirteo.
- Pero que puede acabar mal, ¿y si te enamoras de ese chico?, ¿y si se entera Miguel?
- He estado mirando en internet y esto que me pasa
es algo muy habitual al llegar a los cuarenta. Sobre todo si llevas
desde joven con la misma persona, como es mi caso, de repente te das
cuenta de que los sueños que tenías en tu juventud no los has
alcanzado porque has renunciado a cosas por estar con esa persona,
piensas en como sería salir sola con los amigos sin tener que dar
explicaciones de porque llegas a las siete de la mañana, como sería
tener una relación con otros chicos...
Ahora es cuando empiezan a salir las primeras
arruguitas y eres consciente de que tu juventud empieza a quedar
lejos y que no a a volver. Es en ese instante cuando algún
dispositivo salta en tu cabeza y te pone la vida patas arriba.
Empiezas a hacer ejercicio para recuperar la figura, compras ropa
nueva, cambias el coche familiar por un deportivo o te apuntas a
clase de salsa. Y todo por que, por llamar la atención, porque
intentas volver a sentirte deseada, porque echas de menos que te
digan lo guapa que estas...
- Eso te pasa por que nunca has estado soltera.
Siempre has tenido un hombre a tu lado y no has podido disfrutar de
tu libertad. Siempre te lo he dicho, con lo que te gustan los hombres
nunca he entendido que te comprometieras tan joven con uno.
- Si, efectivamente, ese es el problema, por eso
ahora necesito un cambio en mi vida, algo con lo que emocionarme y
que me haga sentir viva. Me gustaría que fuera con Miguel pero no
está mucho por la labor. Me pregunto si a el le pasará lo mismo.
- Pues sabes lo que te digo? Que esta noche nos vamos tu y yo a
pasarlo bien. Y el lunes vuelve a coquetear con tu compañero hasta
que te canses. 







